
La semana pasada, como comunidad educativa del Colegio San Francisco de Paine, vivimos importantes instancias de reflexión y aprendizaje en torno a la prevención de la violencia y la promoción de una sana convivencia escolar.
En una primera jornada, contamos con la participación de la Oficina Local de Niñez, quienes realizaron una charla orientada a promover relaciones basadas en el respeto, el buen trato y el cuidado mutuo dentro de nuestra comunidad educativa. A través de distintas reflexiones y ejemplos cotidianos, nuestros estudiantes pudieron dialogar acerca de la importancia de generar ambientes seguros, inclusivos y libres de violencia.
Posteriormente, recibimos la visita de la comisaría local de Carabineros, instancia que invitó a nuestros estudiantes a pensar críticamente sobre cómo nos relacionamos día a día dentro del colegio y cómo ciertas conductas pueden naturalizar formas de violencia que muchas veces pasan desapercibidas.
Durante el encuentro, se abordó la importancia de reconocer la violencia no solo en sus manifestaciones físicas, sino también a nivel verbal, psicológico e incluso a través del uso de redes sociales. Asimismo, se dialogó sobre la diferencia entre una broma y una conducta agresiva, comprendiendo que aquello que para algunos puede parecer “normal” o “sin intención”, puede generar daño emocional en otros compañeros y compañeras.
Estas conversaciones permitieron reforzar la importancia de la empatía, el respeto y la responsabilidad en la forma en que nos comunicamos y convivimos. También se reflexionó acerca de cómo las palabras, las burlas, la exclusión o la difusión de contenido en redes sociales pueden afectar profundamente el bienestar emocional de otros estudiantes.
Otro aspecto relevante fue comprender que detrás de ciertas conductas pueden existir consecuencias no solo sociales y emocionales, sino también legales. En este contexto, Carabineros conversó con los estudiantes sobre la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, enfatizando la importancia de actuar con conciencia, responsabilidad y respeto hacia los demás, entendiendo que las acciones tienen consecuencias y que todos somos responsables de contribuir a una convivencia segura.
Como colegio, creemos firmemente que estas instancias formativas son fundamentales para fortalecer una convivencia basada en el diálogo, la escucha activa, el respeto y la resolución pacífica de conflictos. Generar espacios de conversación permite que nuestros estudiantes desarrollen herramientas para expresar sus emociones de manera adecuada, pedir ayuda cuando la necesitan y resolver diferencias sin recurrir a la violencia.
Sin embargo, este trabajo requiere también del apoyo y compromiso constante de las familias, quienes cumplen un rol esencial en la formación de estudiantes capaces de escuchar, dialogar y relacionarse de manera saludable con otros. El acompañamiento desde el hogar, la supervisión del uso de redes sociales y las conversaciones cotidianas sobre el respeto y la empatía son fundamentales para seguir construyendo una comunidad más segura y acogedora para todos.
Invitamos a cada familia a reflexionar junto a sus hijos e hijas:
¿Qué mensajes estamos transmitiendo diariamente sobre la forma de resolver conflictos y tratar a los demás, tanto dentro como fuera de las redes sociales?
Construir espacios seguros, respetuosos y libres de violencia es una tarea compartida, donde cada acción cuenta y cada miembro de la comunidad educativa tiene un rol importante.








