
La solidaridad volvió a hacerse presente en nuestra comunidad educativa. El pasado lunes realizamos la entrega de las donaciones reunidas durante la campaña “Un Ropero para el Hospital”, iniciativa impulsada por la Dirección de Desarrollo Comunitario de Paine y a la que nuestro colegio se sumó con gran entusiasmo y compromiso.
Durante varias semanas, estudiantes, familias, docentes y asistentes de la educación colaboraron aportando prendas y diversos artículos destinados a apoyar a pacientes y familias que atraviesan momentos complejos. Cada aporte recibido refleja el espíritu de servicio, empatía y generosidad que caracteriza a nuestra comunidad franciscana.
Queremos agradecer sinceramente a todas las personas que participaron de esta campaña. Más allá de las donaciones materiales, esta iniciativa nos permitió fortalecer valores fundamentales, comprendiendo que pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia en la vida de otros. Como comunidad educativa, creemos firmemente que educar también implica formar personas conscientes de las necesidades de su entorno y dispuestas a colaborar con quienes más lo requieren.
Esta acción solidaria cobra un significado aún más especial al constituir una expresión concreta de la virtud trabajada durante el mes de junio. A través de esta campaña, nuestros estudiantes tuvieron la oportunidad de poner en práctica los valores promovidos en el colegio, demostrando que la solidaridad se construye mediante acciones reales que contribuyen al bienestar común.
Iniciamos el mes de la virtud del esfuerzo
Junto con cerrar este hermoso desafío solidario, damos la bienvenida a una nueva virtud que nos acompañará durante este mes: el esfuerzo.
Nos encontramos en la etapa final del primer semestre y queda poco más de una semana de clases antes del receso de invierno. Este es un momento clave para seguir demostrando responsabilidad, compromiso y perseverancia, manteniendo el mismo entusiasmo con el que iniciamos el año escolar.
Invitamos a nuestros estudiantes a continuar dando lo mejor de sí mismos en cada una de sus actividades: asistir puntualmente a clases, cumplir con sus responsabilidades académicas, prepararse para las evaluaciones, participar activamente en el aula y mantener una actitud positiva frente a los desafíos. Cada pequeño esfuerzo diario contribuye al crecimiento personal y al logro de las metas propuestas.
El esfuerzo no siempre significa hacer grandes cosas, sino ser constantes, responsables y perseverantes incluso cuando las tareas parecen difíciles. Es la capacidad de seguir adelante, de no rendirse y de confiar en que el trabajo realizado con dedicación siempre trae aprendizajes y recompensas.
Como comunidad franciscana, animamos a nuestros estudiantes a vivir esta virtud en cada espacio del colegio, recordando que los logros más significativos se construyen día a día, con compromiso, voluntad y dedicación.
¡Sigamos avanzando juntos con energía, optimismo y la convicción de que todo esfuerzo vale la pena!