Tras representar a Chile en el Mundial de Robótica, alumnos regresaron cargados de experiencias enriquecedoras

Lunes, 5 Junio, 2017 - 11:02

308 grupos de estudiantes -provenientes de 25 países y de cinco continentes- se reunieron en Kentucky, Estados Unidos, para trabajar en torno a un objetivo común: diseñar estrategias colaborativas para lograr el mejor desempeño posible de sus robots en la cancha de competencia. Así fue la experiencia del Vex Robotics Competition, torneo mundial de robótica escolar en el que participó Waldo, un robot diseñado, construido y manejado por alumnos de octavo básico del Colegio San Francisco de Paine.

Luego de un emocionante triunfo en la fase clasificatoria nacional, en la que el equipo liderado por la profesora Pamela Valenzuela y la apoderada Paulina Rivera recibió el premio Excellence, los jóvenes tuvieron el honor de representar a Chile en este importante encuentro mundial, superando barreras culturales y lingüísticas para formar duplas con otros equipos y lograr un excelente desempeño.

“Cuando participamos en Chile, nosotros nos reíamos diciendo que íbamos a ir al mundial… decíamos que después llegaríamos a Marte y a Venus. Lo hacíamos en broma, para darnos ánimo, sin pensar que podía ser verdad”, recuerda la alumna Javiera Pozo Rivera. Pero no sólo consiguieron el cupo para viajar a Estados Unidos, sino que además demostraron que, a pesar de llevar sólo unos meses incursionando en la robótica, podían pararse frente a colegios tecnológicos que iniciaban a los niños en pre básica. Finalmente, se ubicaron en la posición 126 de los 308 equipos en competencia. “Con esta experiencia aprendimos que, si uno se esfuerza mucho y da todo de sí mismo, los resultados van a ser buenos y va a ser una experiencia bonita. Yo creí que íbamos a sacar un buen lugar en Chile, pero nunca me imaginé que íbamos a sacar un buen lugar en el mundial”, agrega Carmina Herbias Cancino.

La docente Pamela Valenzuela asegura que el resultado de la competencia no fue la única motivación ni la única recompensa con la que regresaron. Los intensos días de preparación durante los meses de vacaciones y el trabajo en forma paralela a su carga escolar habitual, fueron recompensados con vivencias que acompañarán a los niños durante mucho tiempo. “Fue un tremendo sacrificio, pero aquí había una convicción y cuando uno cree en algo y quiere, de corazón, que las cosas resulten, todo es posible… Una de las cosas que espero que les quede como aprendizaje, fue que nosotros nos preparamos lo mejor que pudimos para tener un buen desempeño, ya que finalmente esta era una competencia colaborativa, social, en la que también era importante hacer alianzas con otros equipos, conocerse y compartir. No solo debes preocuparte de ti mismo, porque en la vida el trabajo se hace en equipo”.

Ana María Sánchez, rectora del establecimiento, también valoró la oportunidad de crecimiento que tuvieron sus alumnos. “Creo que esta experiencia significó un antes y un después para los niños. Nosotros vemos que tuvieron un nivel de sociabilización extraordinario, compartieron con niños de diferentes países, pero lo más importante de todo es que fueron capaces de asumir una responsabilidad gigante. Tuvieron que estar en todo momento sujetos a un horario y a un rol determinado, cumpliendo a cabalidad con todas las reglas. Eso fue algo muy valioso para ellos. Llegaron más grandes”.

Felicitamos al equipo de robótica del Colegio San Francisco de Paine por haber aceptado el desafío de aprender algo que era nuevo para ellos, y que finalmente les permitió llegar tan lejos.